Por qué es importante ahorrar e invertir desde joven

Ahorrar e invertir desde joven sólo tiene ventajas. Para empezar, nos ayuda a adquirir el hábito de pensar en el futuro desde el principio. Pero, más importante aún, supone dar más tiempo a nuestro dinero para trabajar por nosotros y aprovecharnos del poderoso efecto del interés compuesto a largo plazo.

17/10/2017
Por qué es importante ahorrar e invertir desde joven

Si pudieras volver atrás en tu vida, con la experiencia aprendida aprendida a lo largo de los años… ¿Qué harías distinto? Difícil pregunta, pero uno de esos cambios te quedará claro después de leer este artículo: ahorrarías desde mucho antes.

Nunca es demasiado pronto para iniciarse en ahorrar e invertir. Claro, no siempre es fácil poder hacerlo desde las edades más tempranas. Al principio, los niños no tienen más ingresos que la paga de sus padres y, al llegar a la juventud, lo habitual es que los primeros salarios sean muy bajos.

Sin embargo, en la medida que sea posible, el esfuerzo vale la pena. Primero, por un motivo que parece obvio. Si de cada ingreso que obtenemos, intentamos guardar una parte, incluso aunque sean unos pocos euros, ya estaremos generando un valioso hábito de ahorro.

Lo mejor es pensar en este ahorro mensual como nuestro primer ‘gasto’ de cada mes. Es decir, si ingresamos 800 euros de nómina en nuestro primer empleo, y cada principio de mes realizamos una transferencia de 50 euros a una cuenta de ahorro, ajustaremos nuestros gastos para no pasarnos de esos 750 euros restantes. Siempre que con esta cantidad estén atendidas las necesidades básicas personales, nos acostumbraremos a ir ahorrando cada mes con poco esfuerzo.

Pero si generar este hábito de ahorro es importante, hay un argumento todavía más potente para empezar a ahorrar e invertir cuanto antes… Y nos lo muestran las matemáticas.

Imaginemos una persona que está dudando si empezar a ahorrar 200 euros al mes a los 18 años, que cada mes invertiría directamente en un fondo que consiguiera una rentabilidad anual del 6% sostenida a lo largo del tiempo.

La otra opción que baraja es esperar a tener más dinero. Es decir, retrasar el momento de empezar a ahorrar e invertir hasta los 31 años, cuando ya tenga un trabajo estable. Piensa que entonces podría ahorrar casi el doble al mes, unos 400 euros, que pondría en el mismo fondo que, en nuestro supuesto, obtendría la misma rentabilidad.

Más rentabilidad, menos esfuerzo

En el primer caso, al llegar a los 50 años, nuestro amigo tendría más de 224.000 euros en cartera. Su esfuerzo de ahorro en estos 32 años habría sido de 76.800 euros y ese dinero habría generado en rentabilidad de más de 147.000 euros a lo largo del tiempo. Es decir, casi triplicado lo puesto.

¿Y en el segundo caso? Empezando a los 31 años y ahorrando 400 euros al mes, el dinero que tendría en su posición del fondo a los 50 años sería ligeramente superior a los 166.000 euros, casi 60.000 euros menos que en la opción de empezar antes. ¿Y por qué? ¿Por qué el ahorro habría sido menor en este periodo? No, al revés.

En este segundo caso, el esfuerzo ahorrador no sólo habría sido mayor cada mes, sino también en acumulado. Desde los 31 hasta los 50 años habría realizado suscripciones mensuales al fondo por un total acumulado de más de 91.000 euros. La diferencia con el caso anterior está en la rentabilidad que habría conseguido en este tiempo, de apenas 75.000 euros.

El interés compuesto

En el primer caso, habría dejado a su dinero trabajar durante 32 años, aprovechando durante todo este tiempo los efectos del interés compuesto. Es decir, sin necesidad de ahorrar más, cada mes habría ido aumentando su ‘capital’ para invertir, al acumular la cantidad invertida los intereses que la rentabilidad de ese dinero van añadiendo cada año.

En cambio, en el segundo escenario, el interés compuesto sólo habría podido trabajar durante 19 años, con lo que su rentabilidad habría sido mucho menor.

Como se puede ver, lo verdaderamente importante a la hora de ahorrar e invertir no es tanto con cuánto dinero hacerlo, sino cuándo hacerlo. Y cuanto antes, más opciones tendremos de obtener más rentabilidad para nuestro dinero a largo plazo.

Cuanto antes pongamos a trabajar nuestro dinero, más tiempo daremos a la rentabilidad para trabajar por nosotros. Aún con un esfuerzo de ahorro menor, podemos acabar teniendo mucho más patrimonio a largo plazo si nos acostumbramos a hacerlo desde nuestros primeros ingresos.

Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúas navegando en esta página, consideramos que aceptas su uso en los términos indicados en la Política de Cookies