La inversión inteligente

Para BESTINVER la inversión inteligente es considerada en su entender más básico como la búsqueda de rentabilidades comprando negocios a un precio por debajo de su valor intrínseco.

11/06/2017
La inversión inteligente

Si busca el término value investing en Google, el buscador le reportará nada menos que 8,8 millones de resultados en 0,47 segundos. Desde el principio de los tiempos, los inversores buscan una vía que les permita obtener buenas rentabilidades de manera consistente a largo plazo. Frecuentemente, vemos diferentes activos, regiones o estilos de inversión que pueden ofrecer retornos superiores a los del mercado de manera puntual y en el corto plazo. Pero existen otras formas de invertir, como el value investing, que es rentable de manera consistente en el largo plazo.

Pero, ¿qué es este tipo de inversión y por qué está tan de moda en España? En BESTINVER entendemos este concepto como la inversión inteligente. No es casualidad que el libro de Benjamin Graham, la primera obra dedicada a esta manera de entender la inversión, se llamase The Intelligent Investor. Inversión inteligente, considerada en su entender más básico como la búsqueda de rentabilidades comprando negocios a un precio por debajo de su valor intrínseco (comprar barato). La rotundidad de este axioma hace difícil que alguien esté en desacuerdo con el mismo. De hecho, en los últimos tiempos hemos visto como otras gestoras abrazaban este concepto con mayor o menor entusiasmo. En ocasiones, casi más apoyadas por el reclamo comercial que por un compromiso serio y formal de una manera de entender la inversión que, para nosotros, se asienta en tres pilares básicos: vocación a largo plazo compartida por gestores e inversores, nuestro análisis fundamental y una gestión adecuada del riesgo.

Para poder comprar buenos negocios a buenos precios se necesita dotar de los mejores recursos al área de análisis, que ha de contar con la experiencia necesaria para detectar las oportunidades que brinde el mercado. No menos importante es una gestión adecuada del riesgo, quizá el punto en el que más inversores se atascan. No por ignorar los riesgos éstos desaparecen. Además, para lograr rentabilidad a largo plazo, hay que evitar sufrir una pérdida permanente de capital, y eso se consigue construyendo unas carteras robustas. La robustez de la cartera permite que puedas equivocarte en algún momento con una inversión puntual y que la rentabilidad no se resienta.

Esta filosofía no es fruta de temporada, sino que necesita de un compromiso compartido entre gestor e inversores sobre el largo plazo. Es el único camino para que los momentos de volatilidad del mercado se conviertan en verdaderas oportunidades de inversión.

La bondad del value investing estriba en que, posiblemente, no va a ser la mejor forma de invertir de cada año, pero sí la mejor a largo plazo. Su objetivo es claro: obtener rentabilidades que sean atractivas, como para que el interés compuesto haga su parte. Un 10% anualizado de retorno permite doblar el valor cada 7 años. No se trata de pócimas secretas, ni de nombrar de manera recurrente un elenco de gurús que a unos nos dicen más, y a otros menos. El único secreto es: trabajo, trabajo, trabajo. No hay atajos.

Por Beltrán de la Lastra
Presidente y director de inversiones de BESTINVER

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