Qué es la inflación y por qué es una amenaza para el ahorrador

Lo importante del esfuerzo que hacemos al ahorrar e invertir es que el dinero que guardamos nos permita mejorar nuestro poder adquisitivo con el paso de los años. Si la rentabilidad que logramos es menor que el aumento del coste de la vida, o sea, que la inflación, tendremos un problema en el futuro.

22/09/2017
Qué es la inflación y por qué es una amenaza para el ahorrador

¿Puede comprar hoy con 6.000 euros las mismas cosas que hace 15 años? ¿Verdad que no? Fíjese bien: la cantidad en euros no ha variado en este periodo, es exactamente la misma. Un ahorrador temeroso con los mercados, que hubiera guardado su dinero en el colchón, podría decir a priori que ha conseguido su objetivo, que era no perder dinero. Técnicamente habría que darle la razón, pero en la vida real no.

Los bienes y servicios que hace 15 años nos costaban 6.000 euros, hoy tendrían un precio superior a los 8.000 euros, de acuerdo con la calculadora del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, que en este periodo, la inflación se habría comido un tercio del valor de nuestros ahorros.

Un monstruo silencioso

Por eso, a la inflación se le suele presentar como un monstruo, que está en la sombra, dispuesto a pegarle un buen bocado a nuestro poder adquisitivo. Incluso el propio Banco Central Europeo (BCE) la caracteriza así en unos dibujos animados que ha creado para ayudar a los estudiantes a entender este riesgo.

La inflación es la subida generalizada de los precios de bienes y servicios a lo largo del tiempo, el encarecimiento continuado en la cesta de la compra. Este incremento ha sido más desproporcionado a lo largo de la historia en los periodos posteriores a dispararse el volumen de dinero en circulación, lo que ha generado graves crisis económicas y sociales.

Mientras no se dispare, para los bancos centrales y los gobiernos, un crecimiento de la inflación moderado es una buena noticia, porque según sus modelos, genera confianza y contribuye al crecimiento económico. Sin embargo, para el ahorrador siempre es un rival.

 

Alto coste a largo plazo

Aún cuando esta subida de los precios sea contenida, le obliga a obtener al menos una revalorización similar en su dinero, si quiere al menos mantener su poder de compra. Sobre todo, si miramos a largo plazo, donde el efecto se va multiplicando.

Y especialmente en el ahorro para la jubilación. De hecho, una inflación anual del 2%, que es el objetivo del BCE, supone que dentro de 30 años el ‘valor’ de nuestro dinero será casi la mitad del actual. Y eso siempre que se mantenga contenida y no se desboque, el impacto en ese caso ya puede ser abismal.

Para combatir: activos reales

El ahorrador necesita obtener sí o sí rentabilidad para su dinero, si no quiere sufrir las iras de la inflación. No tomar decisiones por miedo a la volatilidad de los mercados financieros tiene en realidad un elevado riesgo de perder poder adquisitivo, como muestran las matemáticas.

La inversión en activos reales puede ayudarnos a combatir esta amenaza silenciosa. Especialmente, si somos capaces de identificar compañías con capacidad de fijación de precios, que pueden trasladar a sus bienes y servicios los incrementos de costes sin perder ventas.

Hacer un análisis profundo y exhaustivo resulta esencial para poder elegir los ganadores en esta batalla y hacer que nuestro dinero crezca más y mejor que la inflación.

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