Carta a nuestros inversores
Primer trimestre 2026
Primer trimestre 2026
Ya está disponible la Carta Trimestral donde nuestros gestores explican con detalle la evolución de los mercados a lo largo del primer trimestre de 2026.
Editorial Equipo de Inversión
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Estimado inversor,
La inestabilidad internacional ha vuelto a condicionar el comportamiento de los mercados. Tras un sólido arranque durante los primeros dos meses del año, los principales índices han cerrado el trimestre con retrocesos del 1,5% en el Stoxx 600 y del 4,6% en el S&P 500. El ruido geopolítico(1) ha pesado más que las favorables perspectivas de crecimiento económico y la fortaleza de los beneficios empresariales con las que las bolsas habían iniciado 2026. Esta dicotomía entre precios y fundamentales, además de rebajar las valoraciones de la renta variable, nos ha permitido adquirir buenos negocios a niveles atractivos. No obstante, a pesar de la oportunidad que existe a largo plazo, no podemos ignorar la delicada coyuntura actual derivada de la escalada de la tensión en Groenlandia, Venezuela y, especialmente, Irán.
Históricamente, los mercados han mostrado un gran nerviosismo ante cualquier signo de inestabilidad en Oriente Próximo. No en vano, en la cartografía antigua, la región se situaba en el centro del mundo con Jerusalén en su epicentro. Es evidente que una visión teológica del espacio determinaba esta posición, pero también era un reflejo de la organización comercial de la época. Los flujos mercantiles de Europa, África y Asia convergían en un enclave que, ya en la antigüedad, constituía un punto neurálgico para el tránsito de mercancías. Una condición de “paso obligado” que, en esencia, no ha cambiado.
Si analizamos un mapa actual y vemos el curso de las grandes arterias marítimas que unen los países productores de Oriente con los consumidores de Occidente, veremos que el eje estratégico sigue estando en la misma zona. Esta continuidad histórica explica por qué cualquier fricción en la región deja de ser un conflicto regional para convertirse en un evento sistémico, con profundas ramificaciones económicas, políticas y sociales a escala global.
Lo que sí ha cambiado es que la transición de rutas terrestres a rutas marítimas ha desplazado los centros de gravedad estratégica. Los cruces de caminos han perdido relevancia a favor de los estrechos y canales por los que hoy transita el grueso del comercio global. En Irán, epicentro de la crisis actual, el Estrecho de Ormuz se erige como un enclave neurálgico para el suministro de petróleo, gas y derivados. Estas materias primas son esenciales para la estabilidad de sectores críticos como el energético, el químico, el agrícola —por su conexión a través de los fertilizantes— o el metalúrgico. Del mismo modo, hacia el oeste, el Estrecho de Bab-el-Mandeb actúa como el acceso natural al Mar Rojo y al Canal de Suez, una arteria vital por la que cada año circulan millones de toneladas de mercancías
A esta relevancia logística se suma el peso del tráfico aéreo. El aeropuerto de Dubái, por el que transitan más de 95 millones de pasajeros anuales, constituye un hub neurálgico que conecta Oriente y Occidente a través del eje euroasiático. Si también consideramos el aeropuerto de Catar, con sus 30 millones de viajeros al año, estaríamos hablando de un engranaje clave en las conexiones aéreas mundiales. Asimismo, la región actúa como un nodo esencial para la infraestructura de fibra óptica submarina, por donde fluyen
los datos necesarios para coordinar las complejas cadenas de suministro entre Europa y Asia. Estamos, pues, ante un enclave vital para el flujo mundial de energía, mercancías, personas e información. Oriente Próximo sigue siendo el centro del mundo.
El nexo entre la tensión geopolítica en Irán y los mercados lo han establecido las expectativas de inflación, impulsadas por el repunte del crudo y las posibles disrupciones en las cadenas de suministro. De persistir, esta crisis podría derivar en una mayor inflación, tipos de interés más altos y una desaceleración del crecimiento económico. Este es exactamente el escenario opuesto al que teníamos a principios del año y la explicación para el ajuste sincronizado de la renta fija y la renta variable.
Nosotros mantenemos una postura agnóstica ante cualquier posible escenario pues hoy es imposible determinar si estamos ante un cambio de régimen económico o ante un shock transitorio. Sin embargo, el mercado, con su habitual cortoplacismo, ha optado por jugar a predecir lo impredecible y rápidamente ha capitulado ante el pesimismo. Un juego que los inversores de largo plazo debemos evitar y, al mismo tiempo, aprovechar.
En BESTINVER, entendemos que la geopolítica es el terreno de lo incierto. Por ello, en vez de intentar anticipar lo desconocido, preferimos anclarnos en las pocas certezas de las que disponemos. La primera es que los movimientos de los índices a lo largo del trimestre se sitúan dentro de la normalidad estadística de las bolsas. Un cierre trimestral con retrocesos del 1% al 6% no es una anomalía en renta variable, sea cual sea la coyuntura. Incluso las caídas desde máximos, del 9,6% en el caso del Stoxx 600 y del 9,1% en el S&P 500, suelen repetirse con una frecuencia de unos 18 o 24 meses. Por tanto, a pesar del ruido mediático, a cierre del primer trimestre nada se ha roto en la estructura de los mercados.
En segundo lugar, la renta variable ofrece hoy una valoración sensiblemente más atractiva que a comienzos de año. Esta compresión de múltiplos es resultado de una asimetría entre unas cotizaciones a la baja y unos resultados empresariales que continúan al alza. Evidentemente, no podemos descartar que, ante la coyuntura descrita, el crecimiento de los beneficios sea algo menor del 12% que esperábamos en Estados Unidos y del 9% en Europa. No obstante, dado que la tendencia de los fundamentales es firme, pensamos que la valoración actual es coherente con rentabilidades atractivas para las bolsas en el medio y largo plazo.
En tercer lugar, hay tres dinámicas que avalan el optimismo. Primero, la descarbonización de la industria ha servido para que economía y mercados sean hoy menos vulnerables ante un shock energético que en los últimos 50 años. Segundo, el bajo apalancamiento del sector privado y las ganancias de productividad impulsadas por la IA no solo permiten amortiguar el impacto de la crisis actual, sino que son cimientos fuertes para el crecimiento futuro. Finalmente, la tensión internacional ha sido un revulsivo para el proyecto europeo, consolidando la autonomía estratégica de la Unión en este siglo XXI. Más allá del ruido, hay factores estructurales positivos que marcarán el rumbo de los mercados durante los próximos años.
Centrándonos en nuestras carteras, los resultados del trimestre reflejan el castigo generalizado de los índices. Bestinfond y Bestinver Internacional se sitúan en el -2,71% y -2,35%, Bestinver Bolsa ha cedido un ligero -0,33% y Bestinver Renta un -0,82%. Pero lo verdaderamente relevante a largo plazo es que detrás de estos resultados, ha habido movimientos importantes en sus posicionamientos. Hemos aprovechado los episodios de volatilidad para incrementar exposición en buenos negocios, capaces de adaptarse a los entornos más exigentes, a múltiplos muy atractivos. Como explicamos en las cartas de Bestinfond y Bestinver Internacional, las perspectivas de nuestras principales carteras superan ampliamente las del mercado, con crecimientos esperados del 90% del flujo de caja libre normalizado para los próximos 4 años. Esta disciplina nos ha permitido incrementar el potencial de los fondos por encima del que tenían al comienzo del año.
Concluimos un trimestre extraordinariamente complejo. La inestabilidad geopolítica ha eclipsado los sólidos fundamentales que impulsaron la economía y los mercados a principios de año, pero en ningún caso los ha anulado. Esta separación entre cotizaciones y fundamentales nos está permitiendo elevar el potencial de las carteras. Con la paciencia y la disciplina propias del Método BESTINVER, estamos aprovechando la crisis actual para sembrar rentabilidades elevadas para los próximos años. El entorno seguirá siendo incierto en los próximos meses, pero a medio y largo plazo, contamos con los cimientos necesarios para que el valor intrínseco de nuestras empresas termine aflorando.
Me despido, agradeciéndole de nuevo su confianza.
Atentamente,
Mark Giacopazzi
La inversión en fondos de inversión de renta variable y renta fija conllevan principalmente los siguientes riesgos asociados: riesgo de mercado, de divisa, de tipo de interés, de crédito, de contraparte, de concentración geográfica o sectorial. Encontrará el folleto completo, informes periódicos y el DFI de todos nuestros fondos en la página web www.bestinver.es y de la CNMV www.cnmv.es. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.
(1) Le recomiendo tres episodios de nuestro podcast, Valor con B, en el que explicamos un marco mental para entender la geopolítica desde la perspectiva de un inversor. Estos enlaces le llevarán a la parte 1, parte 2 y parte 3 de dicha trilogía.
